viernes, 20 de octubre de 2017

Seres vivos

Jugamos a ser seres vivos,
de esos que se autoproclaman
estar en el pináculo de la evolución
(habría que ver que piensan los delfines de eso);
de esos que nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Y vivimos. ¡Ah sí, cuánto nos vivimos!
Vivimos uno punto treinta y tres por pi
(1.33 * π) eternidades...

y todas durante aquel breve verano
que transcurrió en nuestra adolescencia,
¿o fue durante la juventud?
ah, ya no me acuerdo bien,
hace tanta eternidad de eso

y también morimos
(no en el orden que lo hace
un ser vivo promedio: al final),
o al menos yo lo hice
tras esa muerte anunciada que deja el adiós,
aunque pensándolo bien
debí morir antes por sobredosis
de primaveras y lunas llenas
vividas contigo

y aún vamos a morir...
cuando se nos acaben los inviernos,
y las hojas ocre ya no tengan ganas de caer
ni flotar en el viento...
aunque cada uno en un distinto universo;

y morir otra vez
(así cada uno en su propio universo),
quizás duela;
ah, pero lo que verdaderamente duele,
es que tú y yo,
nunca nos reprodujimos;
eso, vaya, eso sí que duele.



@SolitarioAmnte / x-17




Reminiscencia de Invierno (parte VII – final)

Ese lunes por la mañana Salvatore llama a Alessandra camino a su trabajo. Le dice que es vital conversar esa misma tarde. Le pide que salga...

Cristales rotos