Un tazón de odio con cereal
en la mañana,
dos vasos de odio con hielo
en el almuerzo,
tres copas de odio tinto
para la cena.
¿Está acaso el odiar
codificado en la programación
de algunas de las hélices
de nuestro ácido desoxirribonucleico
o viene empacado en las micropartículas
de antimateria que conforman nuestra alma
persistentemente imaginaria
(científicamente indemostrable)?
El simio primigenio
en la cuasi cúspide de la evolución
(a años luz de accidentes genéticos
del primer organismo unicelular
que la no-vida concibió)
golpeando su pecho con brutalidad
no era capaz de odiar...
mostraba su enojo, sí,
marcaba su terreno,
demostraba ser el alfa
de los machos,
exigía su derecho inalienable
a las hembras de su elección...
pero ¿odiar?
Ese contraste entre las enseñanzas
y cavilaciones de Platón, Confucio,
Mahoma, Jesucristo, Gandhi...
y el actuar impregnado de odio
de Servando, Alicia, Fernando y Magalí
(ponga usted los nombres que guste según
nacionalidad y raza que le sea significativa).
Esa oscura esfera infinita
que contiene la colosal guerra perpetua
entre oscura energía y oscura materia
entre luz y oscuridad
entre real materia versus real energía
entre electrones y protones
entre leyes cuánticas y macrouniversales...
no sabe de odio...
solo sabe de la armonía perfecta
entre cada uno de sus componentes
mágicamente dispuestos dentro
de su sidéreo espacio esferoidal.
¿Acaso odia la roca
que cada día es arremetida
con vehemencia por las fieras olas?
Mas nosotros:
odiamos al vecino al otro lado de la verja
porque nos mira feo
odiamos al vecino al otro lado de la frontera
porque su piel es de otro color
o porque le ora a dioses
distintos de los nuestros
o porque sus demonios internos
no hablan las mismas lenguas que los nuestros...
hasta nos odiamos a nosotros mismos
por razones que ni el simio primigenio
(aunque lo dotarán de razón)
podría comprender.
Detestable y rabioso odio que odia
que se regocija en el fervor del rencor...
¿y no nos dicta acaso la razón
y la lógica vulcana y humana
que seríamos más prosperos
si abandonáramos el odio
y en armonía persiguiéramos
nuestros fines sublimes?
Detestable y rabioso odio que odia
regocijándose en el fervor de su rencor...
a pesar de la fuerza de la razón
a pesar de la fuerza del amor.
@AljndroPoetry / xi-17
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viernes, 24 de noviembre de 2017
lunes, 4 de septiembre de 2017
Sueña el árbol
Sueña el árbol mi sueño...
Contigo soy árbol
plantado a la orilla de tu río,
tú fluyes inagotable, perpetua
y mis raíces se profundizan
buscando tu humedad en el subsuelo;
y me irrigas y me nutres
con líquido glorioso
y yo me hago ancho y alto tan alto;
tu amor corre por mis ramas
como savia ardiente que no me quema
y me naces fruto y me naces flor.
Y es tan jubilosa nuestra fiesta
que se unen a ella las mariposas
y los grillos y el jilguero.
No nos importa el río del tiempo
ni las generaciones que nacen y mueren,
pues tú, siempre eres río que fluye
y yo, el árbol que se nutre a tu orilla.
El que te ama, al que tú amas.
Sueña el árbol ser yo contigo
y sueño yo ser el árbol en ti.
@SolitarioAmnte / xi-17
Contigo soy árbol
plantado a la orilla de tu río,
tú fluyes inagotable, perpetua
y mis raíces se profundizan
buscando tu humedad en el subsuelo;
y me irrigas y me nutres
con líquido glorioso
y yo me hago ancho y alto tan alto;
tu amor corre por mis ramas
como savia ardiente que no me quema
y me naces fruto y me naces flor.
Y es tan jubilosa nuestra fiesta
que se unen a ella las mariposas
y los grillos y el jilguero.
No nos importa el río del tiempo
ni las generaciones que nacen y mueren,
pues tú, siempre eres río que fluye
y yo, el árbol que se nutre a tu orilla.
El que te ama, al que tú amas.
Sueña el árbol ser yo contigo
y sueño yo ser el árbol en ti.
@SolitarioAmnte / xi-17
lunes, 31 de julio de 2017
Y qué importa
¿Y cómo te digo
ahora que te quiero?
¿Cómo expresarte
lo que ha dolido
el haberte perdido
en esa lejana vida
de tierna juventud
que me parece
haber vivido
en un mundo paralelo?
Que diviso
entre la bruma del tiempo
casi como un sueño.
Y qué importan
todas las hojas
que han llorado
docenas de otoños
(por nosotros).
Y qué importa
el profundizar de raices
de las acacias
y los almendros
mientras esperaban
el reencuentro
(el nuestro).
Y qué importa
el amor platónico
de jaurías de lobos
por constelaciones
de lunas llenas
que para oirlos aullar
salían de sus cuartos
menguantes.
Y qué importa
el desespero de los ríos
por desembocar
en todos sus mares.
Y qué importan
todos los cometas
que brillan de ilusión
mientras recorren
distancias estelares.
Y qué importa
si todos los decimales
de PI contienen toda la poesía
que jamás podré escribirte
(y que nunca leerías).
Y qué importa
que el universo
haya llegado
a entenderse a si mismo.
Si tú no me entiendes a mí.
Si no encuentro
los grafos,
ni las pinceladas,
ni los mares de lágrimas
en incontables almohadas,
ni las auroras boreales,
ni las alboradas,
que te hagan entender;
que te necesito conmigo,
que necesito
que nos inventemos
otra vez una vida
que sea nuestra,
un sueño para soñarlo juntos,
unas sábanas
para incendiarlas
en los cuartos
crecientes de luna.
O si nada de eso es posible,
que necesito al menos
la chispa de tu mirada;
esa que tenías,
cuando en una vida pasada,
parecía que me amabas.
@SolitarioAmnte / vii-17
ahora que te quiero?
¿Cómo expresarte
lo que ha dolido
el haberte perdido
en esa lejana vida
de tierna juventud
que me parece
haber vivido
en un mundo paralelo?
Que diviso
entre la bruma del tiempo
casi como un sueño.
Y qué importan
todas las hojas
que han llorado
docenas de otoños
(por nosotros).
Y qué importa
el profundizar de raices
de las acacias
y los almendros
mientras esperaban
el reencuentro
(el nuestro).
Y qué importa
el amor platónico
de jaurías de lobos
por constelaciones
de lunas llenas
que para oirlos aullar
salían de sus cuartos
menguantes.
Y qué importa
el desespero de los ríos
por desembocar
en todos sus mares.
Y qué importan
todos los cometas
que brillan de ilusión
mientras recorren
distancias estelares.
Y qué importa
si todos los decimales
de PI contienen toda la poesía
que jamás podré escribirte
(y que nunca leerías).
Y qué importa
que el universo
haya llegado
a entenderse a si mismo.
Si tú no me entiendes a mí.
Si no encuentro
los grafos,
ni las pinceladas,
ni los mares de lágrimas
en incontables almohadas,
ni las auroras boreales,
ni las alboradas,
que te hagan entender;
que te necesito conmigo,
que necesito
que nos inventemos
otra vez una vida
que sea nuestra,
un sueño para soñarlo juntos,
unas sábanas
para incendiarlas
en los cuartos
crecientes de luna.
O si nada de eso es posible,
que necesito al menos
la chispa de tu mirada;
esa que tenías,
cuando en una vida pasada,
parecía que me amabas.
@SolitarioAmnte / vii-17
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