jueves, 6 de julio de 2017

De soles y dinosaurios

Allá arriba,
unas nubes
conversan con el sol,
y cuando éste se aburre,
se va,
y ellas se echan a llorar.
Abajo,
los hombres,
a veces
se dan baños ante cálidos rayos,
y a veces
se broncean bajo intensos chubascos.


Allá lejos,
─pero muy lejos─
un portentoso gigante
de tamaño insignificante
y masa impresionante;
devora una galaxia entera,
insaciable.


Y en algún lugar,
o en alguna eternidad,
en una dimensión sin tiempo;
los dioses,
cuando se aburren,
en la letanía
de la universal sinfonía,
cambian un acorde aquí y allá;
y de repente,
ante la nueva armonía,
cae un meteorito
sobre algún planeta celeste,
y extingue la vida
de las especies en este.


Y en un instante inesperado;
unos ojos verdes
se encuentran
con una mirada triste,
y una sonrisa franca
atraviesa un alma solitaria,
y entonces dejan de importar:
las nubes y los soles,
los hombres y sus goles,
los negros agujeros,
los dioses austeros;
y hasta los extintos dinosaurios.

Y es en ese instante preciso,
en que se congelan las eternidades
y se funden las realidades;
que ya solo importa ella,
y solo importa él,
y solo importa ese momento
en que sus almas se amaron.

@SolitarioAmnte / vii-2017




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