viernes, 7 de julio de 2017

Silencios de sal

"Con mi lengua y mis ojos y mis manos 
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne, 
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti, 
hueles a sal, sabes a sal" ~ Jaime Sabines

Llueven las notas
de un silencio
que entre dientes
murmura tu nombre.
Suave murmullo
de acordes
en cuerdas
que reverberan
el dulce recuerdo
de tu fragancia.

Y al retumbar
de un tambor
que fuerte golpea
éste mi corazón,
gotas de sangre
con sabor de tu piel
se bombean a chorro
en mi torrente sanguíneo
a presión estridente.

Y en la sal
de este mar
de remembranzas,
un grito te grita:
¡Sal y ven a verme!
Y sales con tus ojos
de ceguera de sal
que ya no quieren ni olerme.

Me dejas a pies descalzos,
y el suelo mojado
es un campo minado
por un sinnúmero
de trozos puntiagudos
que formaban
tu hermoso corazón de cristal.
Mis manos se ajan,
se rajan
y se quiebran
cuando intento
─sin éxito─
pegar los cristales rotos.

Y en tu vientre vacío
reposa la bola de cristal
que adivina
todos tus pretéritos futuros;
donde apareces tú y estoy yo,
pero ya no se vislumbra jamás...
un nosotros.

@SolitarioAmnte / vii-17


Reminiscencia de Invierno (parte VII – final)

Ese lunes por la mañana Salvatore llama a Alessandra camino a su trabajo. Le dice que es vital conversar esa misma tarde. Le pide que salga...

Cristales rotos